Aliens, el regreso

7 años en los ochenta eran una eternidad, porque no habían tantos estímulos como hoy en el 2018, acelerando los días y sin darte cuenta los años son meses y los meses días. Cuando Alien el octavo pasajero hizo acto de presencia allá en 1979, los espectadores quedaron asombrados ante una especie terrorífica, desconocida, un miedo angustioso que creyeron terminar allí, con Ripley volviendo a la tierra con Jonesy. Pero no.

James Cameron conquistó Hollywood con la película Terminator, por supuesto el mundo también quedó enamorado ante una película de muy bajo presupuesto pero en el que se vislumbró un joven director con muchísimo potencial. Tenía 30 años.

La ambición no tenía límites ante un personal dispuesto a ofrecer una segunda entrega de Alien, que dejara al público en estado de shock. Reunieron a un plantel de protagonistas dispuestos a arrollarnos con su simpatía, unos efectos que en aquel entonces ya ofrecían espectacularidad (aunque en esta ocasión, el tiempo le ha hecho mella). El guión, escrito por el mismo Cameron, quería ofrecer al ascenso de una risueña suboficial de vuelo a una increíble guerrera de puro frenesí.

Sinopsis

Ellen Ripley es la única superviviente de la Nostromo; mientras vuela por el espacio en la Narcissus, es rescatada y llevada a una estación. Mientras se recupera, pierden la señal en la colonia Hadley’s Hope instalada en la luna LV-426, donde habitan más de cien colonos, familia incluida. Esta situación requiere enviar a un equipo de Marines Coloniales para investigar y rescatar, llevándose con ellos a Ripley para que les asesore por sus conocimientos vividos en la Nostromo.

Todo va bien, hasta que encuentran una colonia de Aliens y se les viene encima la peor de las pesadillas. La huida para volver a la estación, será el calvario de todo el equipo.

Crítica

Sorprendió, arriesgaron y consiguieron su cometido. Hicieron un nuevo título basado en el mundo creado por Dan O’Bannon en el sofá de casa de Ronald Shusett y lo subieron a otro nivel. Hacer algo así, siempre es suicidarse en el séptimo arte, ya que pierdes la magia de la primera entrega y el público queda decepcionado, pero en esta ocasión, no solo mantiene la magia, sino que crea una de nueva.

Son dos películas totalmente distintas pero unidas al mismo tiempo. Crear algo así, hay que reconocer que tiene un mérito enorme.

Aquí nos encontramos media película donde no hay un solo disparo, dando inicio a una historia que te ofrece sin descanso el camino a una segunda parte explosiva, lleno de momentos que se te quedan en la retina, una guerra sin cuartel por la supervivencia. Creando así una de las mejores películas de ciencia ficción.

Ante todo, hay que destacar el papel de Sigourney Weaver en uno de los más trabajados, tanto física como mentalmente, donde desciende al mismo infierno para crear el cambio que debe afrontar sin poder decidir, la joven Teniente Ripley. Aquella risueña suboficial de vuelo, donde ya vivió su propio infierno en una nave con solo un Xenomorfo, ahora se ve envuelta en una refriega con decenas de Xenomorfos. Llegando a un clímax final, considerado de los más emblemáticos del cine en el género de la ciencia ficción.

  • Ripley bajando en ascensor. Preparando su propio arsenal. Se abren las puertas. El humo se despeja mientras ella comprueba la sala. Mítico.
  • Ripley aparece detrás de una compuerta, embutida dentro de un robot cargador, dispuesta a aniquilar a la Reina: Apártate de ella… ¡¡puerca!!. Sublime.

Pero podríamos decir muchos más del equipo de Marines Coloniales, un oficial al mando sin experiencia en un escenario real, un auténtico sargento con su puro, una soldado Vásquez de armas tomar y muchos más que nos marcaron, que empatizamos con ellos. Incluida una jovenzuela llamada Newt y que nos hizo gritar un ¡NO! tan estremecedor, que nos dejó sin voz, al verla en esa pequeña cloaca mientras espera a ser rescatada, como un Alien le aparece por detrás.

Aliens el regreso, regresó para dejarnos mojigatos y perplejos. Evidentemente, toda película tiene sus “defectos”, pero nosotros obviamos aquellos que son técnicos, efectos y varios, ya que son normales en cualquier película, la perfección no existe y el cine es para disfrutar y no buscar la tara. Nosotros hemos disfrutado, sus frases nos han marcado y hemos vivido un viaje de lo más intenso.

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