Alien Covenant

Hay una canción que dice: “Grita con fuerza si estás vivo, sólo así conseguirás romper el esquema. Sólo así conseguirás tener el control.”, bien, el público gritó con fuerza porque querían Aliens, querían Xenomorfos y querían vísceras. Todo lo que faltaba en Prometheus, básicamente.

Ridley Scott no gritaba, solo tenía una visión, ofrecer una historia en varias partes donde explicar el inicio de todo, que estuviera bien implementado, bien explicado y donde pudiéramos gozar de un rumbo distinto.

Justo después del estreno de Prometheus, estuvo acosado a base de preguntas sobre si haría una continuación, que camino seguiría, él tenía en mente hacer varias entregas más, llevarnos por un camino nuevo e intrigante, donde expandir este universo, pero se encontró con unos gritos, un público que gritaba algo distinto. Así que vio que tenía que reaccionar, entendemos que también la productora tuvo que mover ficha, un cúmulo de situaciones propiciaron que el rumbo no fuera el previsto.

Ni cortos ni perezosos, la campaña de marketing no dejaba dudas, ¿querían Aliens? ¿Xenomorfos? ¿Vísceras? Pues tomad, lo primero el título, vuelve Alien, luego el Xenomorfo, esa larga cola tan característica se asoma por el tráiler con gritos y miedo a doquier.

Sinopsis

Una nave Colonial con 15 tripulantes, llevan 2000 colonos y 1140 embriones a bordo,  se dirigen a un planeta llamado Origae-6 para colonizarlo y empezar allí una nueva vida.

Durante el camino, topan con una onda de radiación neutrónica, dañando la nave y generando un caos, causando algunas bajas. Al despertar del criosueño el resto de tripulantes, se dan cuenta que están a 7 años del planeta destino, pero en cambio, reciben una señal humana procedente de un planeta cercano y que aparentemente no tiene vida.

Ante la situación, deciden acercarse a este nuevo planeta e investigar.

La vida de los tripulantes cambiará drásticamente debido a que lo que habita en este planeta desconocido, es más terrorífico que cualquier miedo que haya podido soñar.

Crítica

En esta ocasión, quien ose criticarla solo puede hacerlo por los personajes, en gran parte vacíos y carentes de empatía. Para nosotros, es lo único discutible y criticable. Para todo lo demás, un disfrute en toda regla.

El rumbo que tenía previsto Scott, no ha variado totalmente, nos enseñó trazas en Prometheus con un David curioso y experimental, donde en esta ocasión, explosiona con una gran tesis sobre el eje que une todo este universo. Si en el anterior título nos creó preguntas, consigue sumar unas cuantas más, aunque resuelva alguna. La habilidad para mantener una historia viva y llena de entresijos, en la que el espectador vuela a sentir la necesidad imperiosa de saber más, sin duda alguna lo han vuelto a conseguir y gracias a todo un equipo bien involucrado.

Eso sí, los gritos querían Aliens y tenemos Aliens. No solo eso, también tenemos huevos, abrazacaras, Xenomorfos y un pequeño y retoño Alien tan diferente al que conocemos como revientapechos (Chestbuster) que incluso sentimos cariño hacia él.

Aquí podemos decir alto y claro, que el rumbo que tenían previsto y mantienen en cierta coherencia es muy distinto al que vimos en la saga Alien (1979 a 1997), pero que mantiene esa alma, donde nos lleva a un viaje todavía más misterioso e incluso más diabólico. Ver como evoluciona cierto personaje a un punto sin retorno en el que carece de sentimientos e interactúa con su alma mater, es sencillamente espeluznante.

Si eres un nostálgico, como nosotros, estoy seguro que habrás revivido situaciones (en caso que la hayas visto), momentos que guardan relación con las anteriores películas, estos detalles, todavía la hacen más grande. Querer y no olvidarse de donde viene, hacen que tenga su alma. ¿Quién ha dicho que los protocolos son para cumplirse? Porque te recuerdo que todos en la vida, hemos tomado decisiones erróneas sabiendo que no eran correctas ni tampoco viables. Pero como humanos que somos, las películas como Covenant, demuestran que la humanidad sigue siendo imperfecta.

Destacar la brillante ambientación, la espectacularidad en los momentos más tensos, como el diseño de producción, dando credibilidad a todo lo que vemos. Si en la película hay una tripulación, entre ellos está también el espectador. Nos consigue meter dentro y sentir el miedo en primera persona, agarrotando nuestros músculos hasta el último suspiro. Mención especial al set-piece que tienen durante la evacuación a la nave Covenant. Sublime.

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